Tú... ¡lo primero!


Un juego psicológico es un conjunto de transacciones. Vale, ya se que no aclaro mucho si no explicamos brevemente qué son las transacciones.

Imaginemos que estáis en una reunión y alguien dice o hace algo que genera una reacción en el resto, pues bien, a cada uno de estos estímulos se les llama transacción. Una simple frase dirigida a otra persona en la reunión constituye una transacción y la posible respuesta, sería otra transacción.

Podríamos, y posiblemente lo haremos en otro post, profundizar en el análisis transaccional para la dirección de equipos, pero volvamos a ese conjunto de transacciones que forman los juegos psicológicos y que se caracterizan por que:

  1. Tienden a repetirse.
  2. Tienen  un sentido a nivel superficial.
  3. Una o más transacciones es oculta.
  4. El conjunto de transacciones conduce a una recompensa predecible: Un sentimiento negativo.

Dicen que aprendemos nuestros patrones de juego en la infancia, observamos a nuestras figuras paternas e imitamos sus juegos. Por otro lado también aprendemos a creer ciertas cosas de nosotros mismos y de otros, comportándonos de manera correspondiente. Como adultos, participamos en juegos por un gran número de razones, las más importantes son:

  • Obtener caricias: Necesitamos caricias y si nuestra situación en el equipo proporciona pocas  cosas “suaves y calentitas”, nos conformaremos con frios reproches y los juegos son una forma segura de obtenerlos.
  • Evitar o controlar la intimidad: Los juegos  distancian a las personas. Los que temen a la sinceridad y a la responsabilidad en sus acciones suelen participar en juegos como táctica evasiva.

Pero siempre hay formas de interrumpir los juegos para que así se puedan desarrollar reuniones abiertas, sinceras  y en entornos donde las caricias emocionales se reciben y se dan con naturalidad. Algunas de estas formas para interrumpir los juegos pasan por:

  • Dar una respuesta inesperada.
  • Dejar de humillar a las personas.
  • Aumentar la confianza en uno mismo.
  • Dar reconocimiento.
  • Actuar con franqueza.
  • Utilizar el sentido del humor.

Una vez que hemos logrado interrunpir los juegos debemos asegurarnos de no volver a morder el anzuelo de los juegos asentando todas o parte de estas ideas con las que poder sentirnos a gusto:

  1. Dentener las descalificaciones.
  2. Detener las respuestas automáticas.
  3. Deneter los “papeles falsos” que se interpretan.
  4. Ser más directos y abiertos.
  5. Atreverse a pedir para conseguir lo que pretendemos.

Hay que recordar que en estos juegos todos tenemos responsabilidad y que los resultados siempre son insantisfactorios, generan desconfianza entre los miembros del equipo,  crean desmotivación si se generalizan y restan estabilidad emotiva.

Fuente: direccionhabilidosa.wordpress.com


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