La comunicación interna, un arma para vencer el miedo a la crisis
Aprovechar los beneficios que brinda la comunicación debe convertirse en la herramienta esencial de los directivos. Su uso hará que no se produzcan esos desconciertos entre lo que la dirección dice y los profesionales escuchan, por eso es determinante desarrollar la sensibilidad organizacional hacia la comunicación, tanto de arriba hacia abajo, como al revés.
Esta mañana he escuchado una conversación en el cercanías entre dos chicas que charlaban apasionadamente sobre un tema de su trabajo. La más enérgica contaba que su jefa le había dicho que es muy rápida en su trabajo, que se relaciona estupendamente con los compañeros y que es muy proactiva, pero que tenía que tener más cuidado con los detalles. El resto del tiempo, el monólogo de la protagonista se ha ido calentando y circunvalando en torno a la paranoia de “es que mi jefa no está contenta conmigo porque piensa que soy imprecisa”. A mí me dieron ganas de decir: sí, pero también te ha dicho que eres proactiva y rápida, en fin que para ser justos te dijo más bueno que malo, pero claro, me he callado como haría cualquiera.
Esta anécdota pone de relieve cómo filtramos la información y nos quedamos con lo que nos interesa. Éste es uno de tantos bloqueos que podemos encontrar en la comunicación, podemos poner miles de barreras inconscientes para que el mensaje no nos llegue completo o llegue tamizado por nuestras creencias, intereses o miedos.
En tiempos de crisis, el miedo amplifica la distorsión de los mensajes que interpretamos y dónde oímos “vamos a tener que controlar los gastos” interpretamos rápidamente: “van a tener que recortar gastos, mi puesto es un gasto, yo corro peligro” y nos visualizamos en la cola del paro. Damos salida a nuestras dudas e inseguridades.
Si cotidianamente sufrimos en nuestras carnes las inconveniencias de una difícil comunicación interpersonal (parejas, vecinos, compañeros…), la comunicación entre empresa y empleado crece exponencialmente en su dificultad y es aquí donde se objetiva en modo cuenta de resultados.
La comunicación interna parte ya de la entropía aderezada por la falta del espacio que la justifica, la falta de herramientas de comunicación que permitan captar los mensajes de manera objetiva, pero sobre todo, la falta de formación en los líderes que han de comunicar.
A los de recursos humanos nos alegra saber que son muchas las empresas que han decidido contratar responsables de comunicación que piensan y evalúan cada mensaje, cada canal, cada grupo receptor, en fin, ponen todo el cuidado en que empresa y profesional se entiendan.
También se han desarrollado nuevos instrumentos de comunicación, nuevas tecnologías que amplifican y facilitan la comunicación y sin los que en el futuro no podremos avanzar en este ámbito, como Intranet, portales del empleado, televisión corporativa, cartelería electrónica, etcétera.
Lo que queda por hacer
Pero nos queda cubrir la deuda más importante que tenemos con la comunicación interna, una deuda que tiene que ver con la credibilidad, con el liderazgo en la comunicación. Si no somos capaces de hablar el lenguaje que se habla en cada rincón de nuestra compañía, de modular nuestro discurso en función del foro, de inventar nuevas vías para exponer viejos temas, estamos perdidos. Necesitamos líderes que sean conscientes de cómo se comunican y por qué, líderes capaces de movilizar a sus equipos y a la organización a través de la palabra.
En resumen, para que no se produzcan esos desconciertos entre lo que la dirección dice y los profesionales escuchan, es determinante desarrollar la sensibilidad organizacional hacia la comunicación, tanto de arriba hacia abajo, como al revés. Hemos de convertirnos en organizaciones más autocríticas, dejar más espacio a que los empleados dirijan acciones con sus opiniones.
Debemos tener un surtido adecuado y racionalizado de canales a través de los cuáles hacer fluir las ideas, objetivos o proyectos. Hemos de modernizarnos y utilizar todas las herramientas a nuestro alcance y que son las enciclopedias de la sociedad del conocimiento.
Por último, algo sin lo que no se producirá la comunicación, por muchos y buenos que sean los canales o por muchas ganas que tengamos de expresarnos, es la credibilidad de sus líderes que piensan, diseñan y gestionan la hoja de ruta de nuestro negocio.
Si todo esto se da y es obvio que se puede dar siempre y cuando creamos en ello y trabajemos a fondo, seguramente nuestras organizaciones madurarán y madurar implica ENTENDERSE.
Fuente: expansionyempleo.com





Sin comentarios en “La comunicación interna, un arma para vencer el miedo a la crisis”
Por favor espera
Deja un comentario del artículo